Entendiendo por rol como todo aquel juego en el que el jugador representa un papel ajeno al suyo cotidiano, podríamos englobar desde los clásicos juegos de rol -Dungeons and Dragons-, hasta los narrativos o los juegos de tablero temáticos -donde se representa a un general, a un gobernante de un país etc.-.
De la misma manera de que uno se plantea si comer en demasía o si tomar muchos medicamentos al día es malo, la Sociedad, y en especial los medios de comunicación, llevan mucho tiempo preguntándose si es malo jugar a Juegos de Rol. No es extraño ver como los casos que han derivado en tragedias han creado verdadera alarma entre los ciudadanos, espoleados por televisiones, periódicos y radios, deseosos, por un lado, de hacer leña del árbol caído, y, por otro, de aumentar su audiencia con el escándalo.
De hecho, hasta hace poco, cada vez que se cometía un asesinato extraño, o una incursión en algún cementerio, el portavoz de la policia declaraba sin ambajes que: “seguían la hipótesis de que era una secta satánica o un juego de rol”.
Para la Sociedad tanto da una opción como la otra. No se plantean si ha sido un grupo ultra de un equipo de fútbol, un desequilibrado estresado por la hipoteca, o un grupo de universitarios borrachos que querían comerse el mundo. No, ya que eso cabe dentro de los límites de lo razonable y cotidiano para la Sociedad. No es una gran noticia, que inspira miedo y morbo. Si no hay nada mejor, pues se presenta. Si no, mejor algo más sonado. Acudamos entonces a los raros, a aquellos que se sitúan más allá de las lindes de lo conocido.
¿Jugar a este tipo de juegos conduce a la violencia o la locura? Planteémoslo desde otro punto de vista. El actor que ha hecho de Don Quijote, Don Mendo, Sigfrido y Lanzarote, ¿está loco? Chuck Norris, con su uniforme de Ranger de Texas, ¿incita a la violencia? Quien vea a Anthony Hopkins haciendo de Hannibal Lecter ¿se comerá a su compañero de piso?
Eso no nos lo planteamos, ¿verdad? En un marco de libertad, y ante productos culturales solventes y con una industria cimentada, los valores que puedan transmitir y sus posibles influencias en nosotros, son lo de menos. Claro que de vez en cuando hay alguna critiquilla, pero tampoco hay que extremarse. No estamos en una dictadura, ni hay censura.
Lo fundamental de este debate ético es ¿qué hay de malo en los Juegos de Rol? Tienen muchas ventajas, pero también inconvenientes. Como todo en la vida, la mesura presenta un lado beneficioso, y el exceso o el mal uso lleva al problema.
¿Que hay alguien que se lo cree todo? Sería lo mismo que decir que leer el Código Da Vinci puede ser peligroso porque veríamos por todas partes a asesinos del Vaticano y conspiraciones encubiertas. Nos volveríamos masones o paranoicos. ¿Cuánta gente ha muerto por heridas de arma blanca? ¿Miles? ¿Millones a lo largo de la Historia? Entonces, velando por nuestra seguridad mental y física… ¿alguien ha prohibido los cuchillos? No he visto a nadie correr, después de que apuñalaran a alguien, a la fábrica de navajas suizas para cerrarla, iniciando con ello un debate en todas las televisiones sobre para qué compra de verdad la gente esta clase de artilugios.
¿De quién es la culpa? ¿Del cuchillo, del que fabrica el cuchillo, del que lo coge o de quién se lo pone a su alcance? No es fácil, ¿verdad?
Una persona desequilibrada puede jugar a un Juego de Rol un día y matar a alguien horas después, creyendo ser un adalid del bien luchando contra las fuerzas del mal encarnadas en su víctima. Es posible, lo admito. Pero una persona desequilibrada también puede ver una película como Superman y tirarse desde un quinto piso; o ver Harry Potter y ponerse delante de un tren gritando un hechizo; o leer las Crónicas Vampíricas de Anne Rice y matar por la noche a todo el que pille creyéndose vampiro; o coger un ladrillo y estampárselo a otro en la cabeza… las posibilidades son infinitas, y, sin embargo, ¿destruimos el emporio económico de J.K. Rowling? ¿metemos a Rice en la cárcel por escribir que los vampiros existen? ¿acabamos con la construcción?
Juzguen ustedes mismos. Estamos ya mayorcitos para cabezas de turco tan facilonas.
Concuerdo contigo, si jugar rol fuese peligroso también debería considerarse peligroso actuar o leer, lo que sucede es que la gente está muy desinformada, las únicas veces que vi hablar de rol en la tv fue por supuestos asesinatos provocados por el juego.
Estoy buscando artículos como este porque necesito información para hacer una petición de abrir un taller de rol en mi escuela y que no la rechacen diciendo que es peligroso. (como una compañera que dijo: “me gustaría jugar! pero es verdad eso que dicen de que los juegos de rol general esquizofrenia?”)
Hay que luchar mucho y con ganas para conseguir vencer al ente colectivo. Una vez arraigada una idea, es esfuerzo titánico que una sola persona se enfrente a lo que ya forma parte de la conciencia social.
Próximamente escribiré una entrada sobre el uso de juegos de rol históricos.
Mucho ánimo, y suerte.
el malo es malo el bueno es bueno y el loco es loco,
hagan lo que hagan esta regla se cumple, independientemente si juega rol, lava platos, cocina en un restaurant etc