PROTAGONISTAS
Son muchos los personajes relevantes que aparecen en este juego. Ante nosotros desfila un elenco de decenas de personalidades: reyes, descubridores, militares, religiosos, piratas… Here I Stand es una pequeña ventana al pasado, en el que los descubrimientos de Miguel Servet o la pericia de Jacques Cartier pueden servirnos para encumbrar a nuestra nación e imponernos sobre nuestros competidores.
Por la riqueza y variedad de elementos que se conjugan, creo que lo mejor será preguntarles a aquellos que, a pie de calle, viven y sienten la época. Sumerjámonos en el mundo del siglo XVI.
Gonzalo, tercio español.
Mi nombre es Gonzalo. Sirvo al Emperador Carlos, Rey de Aragón e Castilla, Rey de las Dos Sicilias, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, Duque de Brabante, Conde de Flandes, Conde de Tirol e Conde de Barcelona, entre otros títulos.
Es un grande señor, e su autoridad se extiende por Europa como protector de la Cristiandad, mas aquí, en las Españas, apenas le hemos visto, e nos gobiernan en lugar suyo, hombres extranjeros de su confianza.
No es de extrañar, por tanto, que surgieran en estas tierras, de por sí orgullosas, sentimientos de agravio y desazón que se materializaron en revuelta. Padilla, Bravo, Maldonado e los suyos, los comuneros, lucharon contra las fuerzas de Carlos, defendiendo la vuelta al trono de su madre Juana.

Mientras, se avanzaba en el descubrimiento e conquista del Nuevo Mundo. Juan Ponce de León, Pánfilo de Narváez, Hernán Cortés o Francisco Pizarro, sólo son algunos nombres de los hombres que se lanzan a la aventura e consiguen grandes conquistas para el Emperador y el pueblo de las Españas. Oro e maravillas dizen que hay allende la mar océana.
A pesar del poder del Emperador, es de común conocido que riqueza le falta, por ello recurre a banqueros extranjeros, como los Fúcaros, que le emprestan dineros y otorgan parabienes bajo promesa de grandes devoluciones. Con esos dineros paga el Emperador Carlos las múltiples campañas militares que ha de lanzar contra tantos enemigos que tiene: la Francia, que presiona en Italia; el infame turco, en el Mediterráneo y a las puertas de Viena; las revueltas en Flandes, que no reconocen al Emperador; e, ahora, una herejía que amenaza con levantar a los príncipes alemanes.
Pertenezco a los Tercios Españoles. Este cuerpo del ejército fue creado durante el reinado de los abuelos del Emperador, la reina Isabel y el rey Fernando, católicas majestades.

Somos fuertes en nuestro número e técnica, y en la pica y el arcabuz no tenemos rival. Luchamos tanto en Flandes como en las tierras de los alemanes, e nuestra fama e renombre es conocida, bien merecida.
Bien es cierto que, como en toda guerra, a veces cometemos actos que podrían ser tildados de deshonrosos, mas siempre arguyo al respecto que peor que hicieron los lansquenetes en Roma no ha habido pecado mayor. Comprendo que por falta de soldada tales hombres buscaran su sustento, mas atacar así la cuna de la Cristiandad y a sus representantes, sólo es propio de bárbaros.

Ya conocéis mi persona e cometido. No soy príncipe ni mendigo. Sólo un soldado que lucha por una paga, y si con ello puede ganar gloria para su patria e un poco de oro, me doy por satisfecho.
Erkan, jenízaro turco.
Alá proteja a nuestro Sultán Suleyman, Señor de la Sublime Puerta. Le apodamos Kanuni, el reformador, y en toda Europa se le conoce como el Magnífico, por sus grandes victorias. Conquistamos Rodas, Hungría y sitiamos Viena. Entramos en Bagdad y el Mediterráneo fue nuestro.

De entre sus esposas la más famosa y poderosa es Hürrem -Roxelana-, walad, su favorita. Bella, astuta y peligrosa.

El Sultán tiene a grandes hombres bajo su servicio. De entre ellos destacan Khair ad Din, Jeireddín Barbarroja, y Turgut Reis, Dragut. Sus arrojadas acciones permitieron tomar Argel, Túnez y Trípoli, saqueando muchas villas y poniendo en jaque a las naciones cristianas. Sin embargo, la isla de Malta siempre fue un escollo en sus planes.

Soy jenízaro, la élite del ejército otomano. Serví a las órdenes de Ibrahim Pasha, un general tan capaz, tan diestro, que parecía la misma mano de Alá. Sofocó la revuelta en Egipto, construyó un puente sobre el Danubio en sólo 3 días, y luchó en Mohacs, asediando Viena. Pronto llegó a ser Gran Visir. Su estrella eclipsará tanto la de Suleyman, que morirá asesinado.

Profeso la verdadera fe, al contrario que algunos de mis compañeros, y sigo los preceptos y consejos de los derviches sufís. Mi espada es la espada de Alá, y la ira de Alá es mi ira. Temed enemigos de la Sublime Puerta, pues nuestros ejércitos están ante vuestras ridículas murallas.


hola.yo soy walter de san juan argentina…
soy unos de los pocos admiradores de los jenizros.turcos,
y el imperio turco otomano de soliman el magnifico..
m gustari saber mas de las unidades de infanteria que servian en el imperi otomano,como los obus y los baructu,unidades de infateria que contaban como unidad de artilleria..
es fasinante lo de los jenizaros quiciera saver de la batalla
de los turcos con los españoles..
bueno eso es todo espero repuestas grasias chao..
muy wno el comentario