El mundo del miniaturismo es un mundo aparte. Ante la comodidad de sacar un juego de mesa, empaquetado y masticado para su disfrute directo en una, dos, tres o las horas que sean, los wargames con miniaturas constituyen una afición lenta de digerir, de disfrute mayúsculo pero de rédito tardío, que requieren de grandes dosis de paciencia, interés y algo de maña (y también dinero, las miniaturas no son baratas).

Sacar un ejército de Tercios de Flandes a la mesa implica no sólo una ardua labor de búsqueda de miniaturas y montaje, si no también pintarlas de acuerdo a los colores y detalles de la época, y conseguir escenografía que corresponda al terreno de la batalla. A veces este hobby se convierte en una simple recreación, en fabricación de dioramas estáticos más o menos bellos, sin embargo, su esencia, antes que abandonarse al simple estilismo -si acaso arte-, es reproducir las batallas.

Para ello existen reglamentos más o menos complejos, hechos por aficionados o comerciales, que recogen desde las unidades típicas de cada época hasta el armamento, las capacidades o los factores que pudieran tener incidencia en las batallas. De entre ellos, De Bellis Antiquitatis destaca por su sencillez y accesibilidad, mientras que otros como el Field of Glory o el Flames of War (éste específico de la Segunda Guerra Mundial) son algo más complejos y completos, entrando por los circuitos comerciales habituales del coleccionismo (compra libros y no pares). En su día incluso el conocido Warhammer de Games Workshop intentó hacerse un hueco.
Ya citábamos anteriormente un artículo del siempre polémico Reverte -de quien solemos encontrarnos partidarios y detractores-. Los aficionados al mundo de las miniaturas se convierten durante unas horas en generales más o menos avezados, que se enfrentan no sólo al enemigo, si no al medio, al terreno y a las circunstancias. Recrear la batalla de los Arapiles, la de Waterloo, la de Maratón o la de los Campos Gladios, se convierte en un espectáculo visual.

La existencia de multitud de escalas de representación (15 mm, 1:72, 28 mm…), materiales (plomo, plástico…), casas fabricantes, atrezzo o escenografía (hierba, árboles, casas…), y pinturas o técnicas de pintado, convierten al hobby en una actividad exigente y absorbente, con multitud de términos y aspectos que aprender y contemplar.
Enlaces recomendados:
Asociación Madrileña de Simulación
Asociación de Miniaturistas de Granada (de momento página caducada)
Estupendo artículo, como siempre. Y estabas tardando en tratar un tema así, que además sabes que genera debate. Pero para mi gusto no haces sino arañar la superficie, como tú bien dices. ¿Habrá un nuevo artículo al respecto?
lordborjado… eso me temo
Al final me he dejado seducir por el lado histórico de las miniaturas y dentro de quizás poco me encuentres a mí y a Svalan pidiéndote consejos a la hora de montar nuestros ejércitos de las guerras púnicas…
Cuando queráis, que será un placer!