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Archive for 22 septiembre 2010

Un planteamiento usual cuando nos enfrentamos a un juego de mesa, así como a otros hobbies, es la duración de la partida. Siempre tenemos a nuestra disposición juegos cuya partida no se va más allá de la hora o dos horas, en los que la ambientación histórica existe y además podemos extraer conocimientos que nos sean útiles a posteriori (véase por ejemplo la entrada dedicada al Washington´s War). No obstante, tenemos otro grupo de juegos, usualmente wargames, en los que el tiempo dedicado a ellos se quintuplica fácilmente. Hablamos de 5 ó 6 horas, de un par de tardes, de un fin de semana, hasta de partidas repartidas a lo largo de varios meses. El grado de implicación es evidentemente mayor, así como el esfuerzo, pero la satisfacción y el saldo neto que de tanto tiempo invertido resulta suele ser parejo.

Esta pequeña reflexión no espera servir más que para ponderar en esas extrañas e inusuales circunstancias en las que, además de cierta cantidad de tiempo, disponemos de jugadores y jugadoras con espíritu a implicarse, qué juego es el más conveniente o el que más podemos disfrutar. Haciendo un maniqueo listado de pros y contras:

Los juegos de corta duración (1-4 horas aprox.):

+ Son fáciles de sacar a mesa en un rato de una tarde o una mañana.

+ Tienen normalmente reglas asequibles, que no necesitan de estudio previo extenso.

+ Son ampliamente rejugables, no en cuanto a variedad de situaciones dentro de ellos, si no con respecto a que al tener un margen razonable de tiempo de partida siempre se puede repetir (aunque no sea el mismo día).

– La profundización histórica es normalmente muy superficial.

– La implicación es puntual y acotada en su riqueza. No ha lugar a muchos requiebros en cuanto a estrategia o interacción.

– El grado de rememorabilidad de las partidas suele ser bajo. Nadie se va a acordar exactamente de qué y cómo pasó. Y el paso de las semanas acabará con la “experiencia extendida” (el metajuego).

Una partida al Here I Stand implica a 6 jugadores de una forma especial.

Los juegos de larga duración (a partir de 5 horas aprox.):

+ Aportan mucha información histórica valiosa. Son una verdadera inmersión en la época y sus múltiples condicionantes.

+ Ofrecen un abanico infinito de acercamientos. El jugador es una parte crucial del juego que, mediante el uso de sus distintas habilidades, establece diálogos, diseña estretegias, se posiciona y toma un control directo de la experiencia.

+ El metajuego se vuelve fundamental. Las partidas permanecen en la memoria como auténticas vivencias. Los datos manejados, las informaciones facilitadas por el juego o por el entorno de éste, pasan a formar parte de nosotros.

– Necesitan de una gran labor de preparación y organización. Contactar con los jugadores, establecer las sesiones de juego etc.

– Es obligatorio que el jugador adquiera un compromiso. Ha de esforzarse, leer reglas con anterioridad, asistir a las sesiones programadas.

– Su rejugabilidad es limitada. Es raro poder disponer de tanto tiempo y un número apropiado de jugadores para establecer segundas y terceras partidas, por lo que no se probarán nuevas estrategias o enfoques.

La conquista del poder a lo largo de más de 9 horas se convierte en algo digno de ser recordado.

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Unhappy King Charles es un juego de Charles Vasey de la editora GMT.  En este nuevo CDG (juego con motor de cartas), ganador de varios premios, vamos a encontrarnos con varias innovaciones en el género como los nobles locales o los centros de recursos económicos (mercados, rutas, minas…).

Todo en este juego destila un mimo y gusto por la Historia notable. Las ingentes notas sobre el diseño, las cartas y eventos históricos así como el refrendo de ciertos movimientos y estrategias con el ejemplo real, convierten el jugar a UKC en una experiencia instructiva.

El juego arranca en 1642, momento en el que las diferencias entre los miembros del Parlamento inglés (la Cámara de los Comunes) y los partidarios de la prerrogativa real sobre las decisiones parlamentarias llegan a un punto sin retorno. Carlos I moviliza a sus ejércitos para someter a aquellos que acusa de ser traidores y rebeldes.

El verdadero enemigo del Rey Carlos terminará implantando una dictadura.

Podéis leer una interesantísima reseña histórica en el blog de Lev Mishkin: Instituto de Estudios Solarísticos. Nosotros nos centraremos más en llevar a cabo una pequeña partida de introducción en sucesivas entradas.

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