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Archive for the ‘Comics’ Category

Hugo Pratt fue el autor de una serie de comics que siguen las aventuras del marino Corto Maltese (nacido en Malta). Corto recorre desde las islas del Caribe y el Océano el Índico hasta África y Siberia, siendo testigo directo de conflictos como la Primera Guerra Mundial o la lucha por la independencia en América.

Podemos seguir los pasos de este marinero perdido desde 1887 hasta aproximadamente 1925 (no obstante, Corto seguirá vivo, participando, por ejemplo, en la Guerra Civil Española).

Aventuras e Historia se confunden, dando lugar a una combinación llena de romanticismo, con detalles y referencias expresas y un profundo sentido soñador. Por ello mismo, los argumentos son a veces difíciles de seguir, por el carácter soñador de Corto -alter ego de Pratt- y el juego continuo de realidad-ficción de su autor. A lo largo de sus páginas tomarán forma muchas leyendas americanas o sobre civilizaciones y tesoros perdidos -el continente de Mu, el tesoro de Alejandro Magno…-.

En los últimos años ha visto la luz una serie de animación sobre el personaje, así como algunas películas.

“Hugo Pratt, el autor de Corto Maltés, viajó por todo el mundo y vivió una vida de aventuras. Sus experiencias aparecen reflejadas en su personaje más internacional: el marino Corto Maltés. A través de sus aventuras en la Balada del Mar Salado, las Célticas, la Casa Dorada de Samarkanda o Fábula de Venecia, el lector conocerá lugares exóticos, ciudades milenarias y conflictos y luchas que marcaron los inicios del Siglo XX.

Hugo Pratt ideó la figura de Corto Maltés como nacido el 10 de julio de 1887 en La Valeta (Malta). Su padre era un marino británico procedente de Cornualles y su madre era una gitana, apodada “la niña de Gibraltar”, nacida en Sevilla. Debido al Origen de su padreCorto Maltés es un súbdito británico. Su residencia oficial está en La Antigua, en las Antillas, pero su residencia preferida se encuentra en Hong-Kong. Corto Maltés vivió buena parte de su infancia en Córdoba.

La primera aparición de Corto se da en el título La balada del mar salado (Norma Ed.) Donde el maltés es recogido del agua por su amigo Rasputín. En este cuento, narrado por el propio océano, el protagonista nos da una pequeña pista de sus orígenes. Narra cómo una amiga de su madre, una gitana llamada Amalia, se interesa por leer el porvenir del joven en la línea de la fortuna de su mano. Pero se da cuenta de que Corto no posee esta línea, esto hace que el muchacho se impresione mucho y decida hacerse su propio destino. Con la cuchilla de afeitar de su padre se hizo una línea de la fortuna a su gusto.

Pero anteriormente a esta aventura sucedieron otros hechos, así en el año 1900 Corto Maltés viaja a China, en plena guerra de los Boxers (Junio-Agosto, 1900). Y realiza su primera acción bélica destruyendo un cañón. Corto Maltés contaba entonces con trece años de edad. (Este episodio fue relatado por el asistente de Hugo Pratt, Rafael Vianello y autentificado por el autor). En la revuelta de Manchuria, a finales del año 1904, durante la guerra ruso-Japonesa (febrero 1904- Septiembre 1905), contrae amistad con Jack London que era entonces corresponsal de guerra. Conoce también a Rasputín, un desertor de la armada zarista, con el que se embarcará hacia África en busca de las minas de Oro de Etiopia. (La Juventud 1904-1905, Ed. New Comic)

Pero se produce un motín en el barco y acaban yendo hacia Argentina, a donde arriban en 1905. En la Patagonia Corto y Rasputín se encuentran con Butch Cassidy, Sundance Kid y Etta place, los famosos fuera de la ley en los Estados Unidos.

En 1907 Corto está en Italia, en Ancona, donde conoce a un tal  Djougatchvili, el futuro Stalin, que era entonces un modesto portero de un hotel. Gracias a esta amistad, Corto saldrá sin perjuicio de un mal paso, 14 años después, en La Casa Dorada de Samarkanda (Norma Ed).

Vuelve a Argentina en 1908,  donde se reencuentra con Jack London. Entre 1908 y 1913 Corto hace escala en Marsella, en Túnez, en Las Antillas, va a Nueva Orleans, a la India y de Nuevo a China. Para Juan Antonio de Blas, un especialista en la obra de Hugo Pratt, Corto es en 1910 oficial de segunda en el Bostonian, un navío que hace la ruta entre Boston y Liverpool. A bordo del mismo Corto emprende la defensa de John Reed, futuro dirigente de la internacional comunista, que entonces no era más que un grumete, acusado por el capitán del barco de haber provocado la muerte de otro grumete. Corto  consiguió la inocencia de Reed a la hora del proceso pero pagando el precio de pasar a formar parte desde entonces de la “lista negra” de capitanes.

Por lo que Corto se convierte en un pirata. En el año 1913 trabaja para el misterioso “Monje” en el Pacífico Sur. El 31 de Octubre se amotina la tripulación de Corto (con el fin de robar el armamento que transportaban) y es abandonado en medio del mar flotando a la deriva crucificado en una plancha de madera. A la mañana siguiente el 1 de Noviembre de 1913 es rescatado por Rasputín, como comentamos más arriba, que también forma parte de la organización secreta del Monje. Éste es el comienzo de La Balada del Mar Salado y es la primera aparición de Corto Maltés dentro de la obra de Hugo Pratt.

Una vez llegan a la imaginaria isla de la Escondida (169º de longitud oeste y 19º de latitud sur) Corto Maltés y sus compañeros de aventura se enteran por medio del Monje del comienzo de la Guerra en Europa. Comenzarán así a traficar carbón en beneficio de los barcos alemanes. En esta aventura se ven implicados también Pandora y Caín, dos jóvenes primos que son rescatados por Rasputín y que luego querrá utilizar como rehenes para un posible rescate. Y un día cualquiera de Enero de 1915 Corto Maltés y Rasputín dejan La Escondida en dirección a la isla de Pitcairn.

Comienzan las aventuras sudamericanas que pertenecen al ciclo Bajo el signo de Capricornio y Siempre un poco más lejos. En 1916, Corto Maltés, en compañía del profesor de la Universidad de Praga Jeremías Steiner y de un joven llamado Tristán Bantam, hace el trayecto de Paramaribo, Saint-Laurent-du-Maroni, en Brasil va a Salvador de Bahia y a la desembocadura del Amazonas. En 1917 se traslada a Saint-Kitts en las Antillas, a las Honduras-Brtiánicas (Belice), a Maracaibo en Venezuela, a Honduras, a las Barbados, entra en el delta del Orinoco y en la selva amazónica peruana.

Corto atraviesa el Atlántico y llega a Europa en el año 1917. Las célticas comienzan en Venecia. Después va al mar Adriático durante la batalla de Carporetto (24 Octubre 1917), a Dublín dentro de una Irlanda en lucha por la independencia y a Stonehenge, en Inglaterra, en medio de las hadas y los cuervos charlatanes en el título Sueño de una mañana de invierno. En la primavera de 1918 Corto se halla en Francia donde asiste el 21 de Abril al final del Barón Rojo, abatido en el cielo. Las playas del mar del Norte ponen el fin a las Célticas.

Cuando comienzan las etiópicas han pasado unos 12 meses como mucho, Corto Maltés se encuentra en Yemen. Cush el Guerrero Danakil, hace su aparición dentro del primer episodio En el nombre de Alá compasivo y misericordioso. El 13 de Septiembre pasa a la Somalia Británica, en Un tiro desde las chumberas. Vuelve a Etiopía (en De otros Romeos y de otras Julietas), después realizará una incursión en el África Oriental alemana junto a los hombres leopardos.

Vuelve a Hong-Kong, donde Corto vive en un barrio “de mala fama, en la parte baja… una zona llena de ladrones y de mujeres guapas”. Corto se entera del final de la guerra el 11 de Noviembre de 1918. También se encuentra allí Rasputín, dentro de un gran impermeable, impaciente por vivir nuevas aventuras. Así comienza Corto Maltés en Siberia. Comandados pro una sociedad secreta china, Las linternas Rojas, parten en busca de un conboy cargado de oro propiedad de la familia imperial rusa. Pero no será tarea fácil, porque es transportado en un tren blindado bajo el mando del almirante Kolchak. En 1919, Corto llega a Shangai, tras atravesar tres fronteras: Manchuria, Mongolia y Siberia. Una zona bastante problemática durante esta época, porque es el lugar de enfrentamiento entre los bolcheviques y las tropas de Rusia mantenidas por las potencias occidentales. Corto vuelve a encontrarse con  Von Ungern-Sternberg, el barón loco, siempre buscando la gloria en sus locuras. Tras la destrucción del tren del general Tchang en febrero de 1920 Corto vuelve a su casa de Honk-Kong. Ésta aventura asiática termina dentro de la provincia china de Jiangxi, en abril de 1920.

Tras volver de Asia, Corto Maltés hace escala en Venecia entre el 19 y el 25 de Abril.  Para vivir una historia que parece sacada de una obra de teatro: Fábula en Venecia. En la siguiente aventura aparece en Rodas en busca de un nuevo tesoro. Corto llega a la isla del mar Egeo en Otoño. Aquí comienza un nuevo periplo a través de Asia  que le conducirá desde las costas turcas a las montañas afganas. Durante cerca de un año Corto parte a la búsqueda del tesoro de Alejandro el Grande. Desembarca en Adana, atraviesa Turquía hasta Van tras cruzar Azerbajian. Ahí es detenido por los soldados de la Armada Roja, se libra de ser fusilado por un comisario del pueblo un tanto expeditivo gracias a una llamada de teléfono a Stalin, a quien Corto había conocido años atrás. A continuación Corto atraviesa el mar Caspio desde Bakou a Krasnovodsk. Y además se reencuentra con Rasputín dentro del emirato de Boukhara. En Tadjikistan, los dos protagonistas serán testigos de la muerte de Enver Pacha, el 4 de Agosto 1922. Finalmente llegan a Afganistán donde se encuentra el tan buscado tesoro. La casa dorada de Samarkanda  llega a su fin cuando Corto y Rasputín atraviesan la frontera de Pakistán en compañía de una colonia de soldados británicos.

Junio de 1923, Corto Maltés está en Argentina. En Tango Corto investiga sobre la desaparición de Louise Brookzowyc, quien había aparecido en Fábula de Venecia. Él deberá tener cuidado con la organización “Warsavia” (o Varsovia), una red de prostitución para la que trabajaba la joven mujer. Corto se reencuentra con Butch Cassidy y Esmeralda, viejos conocidos y acabará con Estévez, el jefe de la policia responsable de la muerte de Louise. Deja Argentina la noche del 20 de Junio.

En 1924, Corto Maltés se pasea por los cantones suizos. Recogido en Las Helvéticas. Con el profesor Steiner va a Montagnola junto al escritor Herman Hesse. A pesar de su escepticismo, Corto se confronta con la imaginación suiza. Soñando él bebe el  filtro de Paracelso y se vuelve inmortal. Nos queda la duda… ¿Era en verdad un sueño?

En 1925 Corto Maltés, invitado por Leví Columbia, parte en busca de la Atlántida, el continente de Mú junto a Rasputín. En lo que sería la última aventura de Corto publicada.

En Diciembre de 1928 Corto se encuentra en Harar, Etiopía, acompañado del novelista Henry de Monfreid y del paleontólogo y teólogo Teilhard de Chardin. Una acuarela de Hugo Pratt aparecida en la Revista Corto lo atestigua. En 1936 se alista en las Brigadas internacionales y es partícipe por última vez de aventuras románticas en la guerra de España. En 1941, Cush dentro de la obra Los Escorpiones del desierto cuenta: “parece ser que desapareció durante la guerra de España”. Pero desaparecer no quiere decir morir.

Por otra parte Corto no muere durante la guerra de España. Así es la voluntad de Hugo Pratt. Una voluntad mantenida a lo largo de sus numerosas entrevistas. Y el lector no puede dudar debido al comienzo introductorio de La Balada del mar salado donde aparece una pequeña carta fechada en 1965 que hace referencia a otra carta previa, firmada por Pandora en la que se cuenta que Corto y Tarao viven en la costa, y que son como tios para los hijos de Pandora. También comenta que Corto se haya muy afectado por la muerte de Tarao “veo al tío Corto ir a sentarse sólo al jardín, frente al mar, con la mirada perdida…”

Información obtenida de la Web de Corto Maltés

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La visión más tierna y veraz del horror de Auswichtz. La historia de una familia judía que lucha por salir a flote en medio del terror nazi. Una obra autobiográfica, en la que el autor recopila información sobre los hechos de boca de su padre, alguien que arrastra todas las secuelas de haber vivido el Holocausto.

En Maus el autor también realiza un retrato de su padre en su vejez, así como de su difícil y tensa relación con él. Vladek es una persona perseguida por el recuerdo de su esposa muerta -suicidada-, con hábitos adquiridos en su supervivencia, que a Art, su hijo, le resultan insoportables. Tacaño, ahorrador hasta el límite de devolver una caja de cereales a medio terminar, obsesivo y necesitado de estar rodeado de los suyos.

Todo ello con un dibujo sencillo y claro, donde los personajes se nos muestran zoomórficos. Los judíos son ratones, tal y como manifestó un período filonazi polaco al respecto de Mickey Mouse -decadente dibujo estadounidense-, y los alemanes gatos. La presentación de los polacos como cerdos, así como las referencias continuas a la disponibilidad de éstos a la hora de vender a sus vecinos judíos, parece indicar un cierto rencor. Pocos polacos estarán dispuestos a ayudar a la familia, y muchos querrán aprovecharse de su desgracia.

Maus está considerado unánimemente por la crítica como uno de los mejores cómics de la historia. Además, se trata de uno de los escasos cómics que no sólo trascendido al gran público sino que lo hizo con un reconocimiento notable: recibió uno de los prestigiosos Premios Pulitzer en 1992, una beca de la Fundación Guggenheim y dio lugar a una exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Maus es una obra sincera, que transmite valores y sentimientos de una forma magistral. La tragedia se conjuga con pequeños momentos cómicos, y un profundo amor familiar. En medio del terror, la pérdida de los familiares se presenta de forma traumática al lector, aunque los protagonistas pronto olvidan con tal de sobrevivir. Vladek, continuamente afrontando el peligro, sale a flote con tal de ver el mañana y a su débil esposa.

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Hay conflictos que desatan pasiones. Y si hablamos de guerras civiles, hermano contra hermano, un país convulsionado, más todavía. Son pasiones encontradas, de bandos a veces irreconciliables. Uno se define por situarse, años y años después de los hechos, en la defensa de uno u otro, en la justificación de las acciones de aquellos que se sentaban a la misma mesa.

En efecto, una guerra civil no es un asunto baladí. En la guerra tradicional entre países, el enemigo es extranjero. Reconforta y a la vez aúna odios. Aquél que amenaza tu integridad, la de tu familia, la de tu nación, es un invasor extranjero, cruel y ambicioso. Desde luego, es algo más aséptico, más sencillo. Cada uno sabe su papel.

Ahora bien, cuando el enemigo es tu hermano, tu vecino, el conflicto se vuelve más “sucio”. Luchas, además de por defender a tu familia y a tí mismo de las balas asesinas, por defender un ideal, por lealtad a un concepto de legitimidad, y, por qué no, por elegir sabiamente el bando ganador.

Surgen entonces las más bajas pasiones, las más peligrosas. Matas al vecino porque es comunista o católico, porque es tu contrario, pero también porque no le has perdonado que siempre fuera más rico que tú, o que tuviera más éxito, o que cambiara las lindes de tus tierras y se saliera con la suya. Luchas porque ya no crees en las ideas de tus padres. Luchas porque crees que es justo, y aunque esté tu hermano ante tí, defendiendo otro ideal, dudarás a la hora de dispararle o no, algo que quizás nunca te hubieras planteado.

Esta reflexión es personal e intransferible, criticable como cualquier opinión.

Las guerras civiles algo tienen que las hacen apasionantes desde el punto de vista intelectual. Su estudio es muy interesante, y las consecuencias de las acciones y resultados, fundamentales.

La Guerra de Secesión Americana presenta un atractivo que a la mayoría de los europeos, pecando quizás de similar egocentrismo que los estadounidenses, se les pasa. Algún día hablaré de grandes juegos basados en ella, como el archiconocido For the People.

Retomando el hilo, la Guerra Civil Española ha pasado por épocas de más oscurantismo -lógico dada la proximidad temporal, y a veces hasta cultural, al régimen ganador- y también ha vivido auténticos booms. En la actualidad probablemente hay menos agitación al respecto. Sin embargo, a pesar de ya han pasado muchos años desde el conflicto, la guerra y el tratamiento de ésta y de los que en ella participaron o sufrieron, han dado pie a enconados debates, enfrentamientos parlamentarios, y mucha, mucha prensa.

Amén del renacer de la investigación histórica sobre el tema, alejándose por fín de tanto iluminado angloparlante -que veían un halo de romanticismo en la guerra y escribían desde su perspectiva-, los juegos de mesa, videojuegos y otras formas de ocio han empezado a materializar ese interés por un periodo de nuestra Historia.

Ya hubo juegos al respecto (recordemos a la desaparecida NAC), pero es hoy cuando éstos se popularizan y llegan a más manos.

Haciendo un recorrido rápido, y lamentablemente breve, encontramos:

JUEGOS DE MESA

A las Barricadas!

Juego de simulación de factura clásica, a nivel de pelotón y batallón. Primero de una serie -War Storm-, su autor es Juan Carlos Cebrián. Las batallas se suceden en diversos mapas genéricos, y escenarios que abarcan todos los frentes. 2 jugadores se ponen al mando de las distintas tropas y luchan codo con codo por pequeños pueblos, granjas y posiciones estratégicas.

1936 Guerra Civil

Uno de los primeros en abrir esta pequeña caja de pandora a la que asistimos en la actualidad. Un juego de cartas diseñado por Arturo García, llevado al mercado con gran tesón por su parte. Siguiendo la estela de juegos como Magic, cada jugador -uno nacional y otro republicano- se forma un mazo con eventos políticos y militares. Estas cartas exhiben un gran trabajo de documentación por parte del autor, con fotografías de la época y referencias históricas.

España 1936

Este juego, diseñado por Antonio Catalán, ofrece en cambio un enfoque más centrado en el aspecto bélico. Se trata de un juego de tablero en el que dos jugadores se enfrentan por el control de las distintas ciudades españolas, utilizando cartas históricas y virtuales -dentro siempre de razonables posibles- para refuerzos y eventos. Carlistas, falangistas, anarquistas o regulares republicanos son fácilmente reconocibles gracias al arte que exhiben las distintas fichas y cartas. Un wargame, editado por Devir, que ofrece sencillez y elegancia.

Futuros juegos

Mientras que Crusade and Revolution: The Spanish Civil War (David Gómez Relloso) se presenta como un Card Driven muy similar al Paths of Glory, The Spanish Civil War: 1936-1939 (Javier Romero) ofrece un punto de vista más tradicional, volviendo a los hexágonos y la escala de brigada. El primero será publicado por MMP, el segundo por GMT, dos compañías muy importantes en el sector, y extranjeras -lo que demuestra el interés que hay por la época-. También reseñar Triumph of Fascism (D.B. Dockter) de Clash of Arms, también un Card Driven para 2 jugadores, pero donde la política y el periodo preguerra son muy importantes.

VIDEOJUEGOS

En videojuegos encontramos que juegos como Hearts of Iron 2, de Paradox, contemplan un escenario específico para la Guerra Civil, así como la posibilidad de elegir como facción en el juego tanto a la España Republicana como a la España Nacional.

Por otro lado, encontramos juegos mediocres, creados para aprovechar una polémica que seguro superó sus propias expectativas. Me refiero al Sombras de Guerra, un juego que se vendió en los medios de comunicación como que “reabría viejas heridas”. Ello denota dos cosas. En primer lugar, la aparente mayor relevancia en nuestra sociedad de los videojuegos, en relación a los juegos de tablero. En segundo lugar, la existencia todavía de muchos resquemores al respecto de abordar esta guerra de forma abierta y sin complejos.

COMICS

Merecería mención aparte un comic en particular. Me refiero a War Story: Condors. Una obra breve pero intensa de Garth Ennis, en el que se nos da una inteligente visión de cuatro posturas diferentes. Durante un bombardeo, cuatro hombres se refugian en un cráter abierto por las bombas. Un piloto alemán convencido de la causa nazi, un socialista inglés con su irracional idealismo, un independentista irlandés sin escrúpulos, y, por último, un miliciano republicano con terribles y viscerales razones que lo llevan a combatir.

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