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Archive for the ‘General’ Category

Un planteamiento usual cuando nos enfrentamos a un juego de mesa, así como a otros hobbies, es la duración de la partida. Siempre tenemos a nuestra disposición juegos cuya partida no se va más allá de la hora o dos horas, en los que la ambientación histórica existe y además podemos extraer conocimientos que nos sean útiles a posteriori (véase por ejemplo la entrada dedicada al Washington´s War). No obstante, tenemos otro grupo de juegos, usualmente wargames, en los que el tiempo dedicado a ellos se quintuplica fácilmente. Hablamos de 5 ó 6 horas, de un par de tardes, de un fin de semana, hasta de partidas repartidas a lo largo de varios meses. El grado de implicación es evidentemente mayor, así como el esfuerzo, pero la satisfacción y el saldo neto que de tanto tiempo invertido resulta suele ser parejo.

Esta pequeña reflexión no espera servir más que para ponderar en esas extrañas e inusuales circunstancias en las que, además de cierta cantidad de tiempo, disponemos de jugadores y jugadoras con espíritu a implicarse, qué juego es el más conveniente o el que más podemos disfrutar. Haciendo un maniqueo listado de pros y contras:

Los juegos de corta duración (1-4 horas aprox.):

+ Son fáciles de sacar a mesa en un rato de una tarde o una mañana.

+ Tienen normalmente reglas asequibles, que no necesitan de estudio previo extenso.

+ Son ampliamente rejugables, no en cuanto a variedad de situaciones dentro de ellos, si no con respecto a que al tener un margen razonable de tiempo de partida siempre se puede repetir (aunque no sea el mismo día).

– La profundización histórica es normalmente muy superficial.

– La implicación es puntual y acotada en su riqueza. No ha lugar a muchos requiebros en cuanto a estrategia o interacción.

– El grado de rememorabilidad de las partidas suele ser bajo. Nadie se va a acordar exactamente de qué y cómo pasó. Y el paso de las semanas acabará con la “experiencia extendida” (el metajuego).

Una partida al Here I Stand implica a 6 jugadores de una forma especial.

Los juegos de larga duración (a partir de 5 horas aprox.):

+ Aportan mucha información histórica valiosa. Son una verdadera inmersión en la época y sus múltiples condicionantes.

+ Ofrecen un abanico infinito de acercamientos. El jugador es una parte crucial del juego que, mediante el uso de sus distintas habilidades, establece diálogos, diseña estretegias, se posiciona y toma un control directo de la experiencia.

+ El metajuego se vuelve fundamental. Las partidas permanecen en la memoria como auténticas vivencias. Los datos manejados, las informaciones facilitadas por el juego o por el entorno de éste, pasan a formar parte de nosotros.

– Necesitan de una gran labor de preparación y organización. Contactar con los jugadores, establecer las sesiones de juego etc.

– Es obligatorio que el jugador adquiera un compromiso. Ha de esforzarse, leer reglas con anterioridad, asistir a las sesiones programadas.

– Su rejugabilidad es limitada. Es raro poder disponer de tanto tiempo y un número apropiado de jugadores para establecer segundas y terceras partidas, por lo que no se probarán nuevas estrategias o enfoques.

La conquista del poder a lo largo de más de 9 horas se convierte en algo digno de ser recordado.

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Tras el merecido descanso del director de la revista Ludo Magazine sobre juegos de mesa, Javier García (“Comet”), y la subsiguiente desaparición del panorama actual (¡la echamos de menos!), han surgido diversas iniciativas para suplir las carencias informativas en este ámbito lúdico nuestro. El verano es proclive a los proyectos y uno de ellos es el que destacamos desde aquí: Haunted Lives (algo así como Vidas Atormentadas). Un ezine bimensual dedicado a los wargames, juegos de rol y de mesa en general. Aún no sé la orientación exacta de la revista, a cuyo frente encontramos a Nacho Gongora (“Decanox”), pero su título hace pensar en un particular gusto por los relatos y juegos de terror.

A continuación dejamos el enlace y deseamos buena y larga trayectoria:

http://revistahauntedlives.wordpress.com/

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La Fusión del Núcleo.

De momento es un proyecto, pero andamos tratando posibilidades de aúnar el blog Instituto de Estudios Solarísticos y éste, Montando la Historia, en uno sólo.

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Hugo Pratt fue el autor de una serie de comics que siguen las aventuras del marino Corto Maltese (nacido en Malta). Corto recorre desde las islas del Caribe y el Océano el Índico hasta África y Siberia, siendo testigo directo de conflictos como la Primera Guerra Mundial o la lucha por la independencia en América.

Podemos seguir los pasos de este marinero perdido desde 1887 hasta aproximadamente 1925 (no obstante, Corto seguirá vivo, participando, por ejemplo, en la Guerra Civil Española).

Aventuras e Historia se confunden, dando lugar a una combinación llena de romanticismo, con detalles y referencias expresas y un profundo sentido soñador. Por ello mismo, los argumentos son a veces difíciles de seguir, por el carácter soñador de Corto -alter ego de Pratt- y el juego continuo de realidad-ficción de su autor. A lo largo de sus páginas tomarán forma muchas leyendas americanas o sobre civilizaciones y tesoros perdidos -el continente de Mu, el tesoro de Alejandro Magno…-.

En los últimos años ha visto la luz una serie de animación sobre el personaje, así como algunas películas.

“Hugo Pratt, el autor de Corto Maltés, viajó por todo el mundo y vivió una vida de aventuras. Sus experiencias aparecen reflejadas en su personaje más internacional: el marino Corto Maltés. A través de sus aventuras en la Balada del Mar Salado, las Célticas, la Casa Dorada de Samarkanda o Fábula de Venecia, el lector conocerá lugares exóticos, ciudades milenarias y conflictos y luchas que marcaron los inicios del Siglo XX.

Hugo Pratt ideó la figura de Corto Maltés como nacido el 10 de julio de 1887 en La Valeta (Malta). Su padre era un marino británico procedente de Cornualles y su madre era una gitana, apodada “la niña de Gibraltar”, nacida en Sevilla. Debido al Origen de su padreCorto Maltés es un súbdito británico. Su residencia oficial está en La Antigua, en las Antillas, pero su residencia preferida se encuentra en Hong-Kong. Corto Maltés vivió buena parte de su infancia en Córdoba.

La primera aparición de Corto se da en el título La balada del mar salado (Norma Ed.) Donde el maltés es recogido del agua por su amigo Rasputín. En este cuento, narrado por el propio océano, el protagonista nos da una pequeña pista de sus orígenes. Narra cómo una amiga de su madre, una gitana llamada Amalia, se interesa por leer el porvenir del joven en la línea de la fortuna de su mano. Pero se da cuenta de que Corto no posee esta línea, esto hace que el muchacho se impresione mucho y decida hacerse su propio destino. Con la cuchilla de afeitar de su padre se hizo una línea de la fortuna a su gusto.

Pero anteriormente a esta aventura sucedieron otros hechos, así en el año 1900 Corto Maltés viaja a China, en plena guerra de los Boxers (Junio-Agosto, 1900). Y realiza su primera acción bélica destruyendo un cañón. Corto Maltés contaba entonces con trece años de edad. (Este episodio fue relatado por el asistente de Hugo Pratt, Rafael Vianello y autentificado por el autor). En la revuelta de Manchuria, a finales del año 1904, durante la guerra ruso-Japonesa (febrero 1904- Septiembre 1905), contrae amistad con Jack London que era entonces corresponsal de guerra. Conoce también a Rasputín, un desertor de la armada zarista, con el que se embarcará hacia África en busca de las minas de Oro de Etiopia. (La Juventud 1904-1905, Ed. New Comic)

Pero se produce un motín en el barco y acaban yendo hacia Argentina, a donde arriban en 1905. En la Patagonia Corto y Rasputín se encuentran con Butch Cassidy, Sundance Kid y Etta place, los famosos fuera de la ley en los Estados Unidos.

En 1907 Corto está en Italia, en Ancona, donde conoce a un tal  Djougatchvili, el futuro Stalin, que era entonces un modesto portero de un hotel. Gracias a esta amistad, Corto saldrá sin perjuicio de un mal paso, 14 años después, en La Casa Dorada de Samarkanda (Norma Ed).

Vuelve a Argentina en 1908,  donde se reencuentra con Jack London. Entre 1908 y 1913 Corto hace escala en Marsella, en Túnez, en Las Antillas, va a Nueva Orleans, a la India y de Nuevo a China. Para Juan Antonio de Blas, un especialista en la obra de Hugo Pratt, Corto es en 1910 oficial de segunda en el Bostonian, un navío que hace la ruta entre Boston y Liverpool. A bordo del mismo Corto emprende la defensa de John Reed, futuro dirigente de la internacional comunista, que entonces no era más que un grumete, acusado por el capitán del barco de haber provocado la muerte de otro grumete. Corto  consiguió la inocencia de Reed a la hora del proceso pero pagando el precio de pasar a formar parte desde entonces de la “lista negra” de capitanes.

Por lo que Corto se convierte en un pirata. En el año 1913 trabaja para el misterioso “Monje” en el Pacífico Sur. El 31 de Octubre se amotina la tripulación de Corto (con el fin de robar el armamento que transportaban) y es abandonado en medio del mar flotando a la deriva crucificado en una plancha de madera. A la mañana siguiente el 1 de Noviembre de 1913 es rescatado por Rasputín, como comentamos más arriba, que también forma parte de la organización secreta del Monje. Éste es el comienzo de La Balada del Mar Salado y es la primera aparición de Corto Maltés dentro de la obra de Hugo Pratt.

Una vez llegan a la imaginaria isla de la Escondida (169º de longitud oeste y 19º de latitud sur) Corto Maltés y sus compañeros de aventura se enteran por medio del Monje del comienzo de la Guerra en Europa. Comenzarán así a traficar carbón en beneficio de los barcos alemanes. En esta aventura se ven implicados también Pandora y Caín, dos jóvenes primos que son rescatados por Rasputín y que luego querrá utilizar como rehenes para un posible rescate. Y un día cualquiera de Enero de 1915 Corto Maltés y Rasputín dejan La Escondida en dirección a la isla de Pitcairn.

Comienzan las aventuras sudamericanas que pertenecen al ciclo Bajo el signo de Capricornio y Siempre un poco más lejos. En 1916, Corto Maltés, en compañía del profesor de la Universidad de Praga Jeremías Steiner y de un joven llamado Tristán Bantam, hace el trayecto de Paramaribo, Saint-Laurent-du-Maroni, en Brasil va a Salvador de Bahia y a la desembocadura del Amazonas. En 1917 se traslada a Saint-Kitts en las Antillas, a las Honduras-Brtiánicas (Belice), a Maracaibo en Venezuela, a Honduras, a las Barbados, entra en el delta del Orinoco y en la selva amazónica peruana.

Corto atraviesa el Atlántico y llega a Europa en el año 1917. Las célticas comienzan en Venecia. Después va al mar Adriático durante la batalla de Carporetto (24 Octubre 1917), a Dublín dentro de una Irlanda en lucha por la independencia y a Stonehenge, en Inglaterra, en medio de las hadas y los cuervos charlatanes en el título Sueño de una mañana de invierno. En la primavera de 1918 Corto se halla en Francia donde asiste el 21 de Abril al final del Barón Rojo, abatido en el cielo. Las playas del mar del Norte ponen el fin a las Célticas.

Cuando comienzan las etiópicas han pasado unos 12 meses como mucho, Corto Maltés se encuentra en Yemen. Cush el Guerrero Danakil, hace su aparición dentro del primer episodio En el nombre de Alá compasivo y misericordioso. El 13 de Septiembre pasa a la Somalia Británica, en Un tiro desde las chumberas. Vuelve a Etiopía (en De otros Romeos y de otras Julietas), después realizará una incursión en el África Oriental alemana junto a los hombres leopardos.

Vuelve a Hong-Kong, donde Corto vive en un barrio “de mala fama, en la parte baja… una zona llena de ladrones y de mujeres guapas”. Corto se entera del final de la guerra el 11 de Noviembre de 1918. También se encuentra allí Rasputín, dentro de un gran impermeable, impaciente por vivir nuevas aventuras. Así comienza Corto Maltés en Siberia. Comandados pro una sociedad secreta china, Las linternas Rojas, parten en busca de un conboy cargado de oro propiedad de la familia imperial rusa. Pero no será tarea fácil, porque es transportado en un tren blindado bajo el mando del almirante Kolchak. En 1919, Corto llega a Shangai, tras atravesar tres fronteras: Manchuria, Mongolia y Siberia. Una zona bastante problemática durante esta época, porque es el lugar de enfrentamiento entre los bolcheviques y las tropas de Rusia mantenidas por las potencias occidentales. Corto vuelve a encontrarse con  Von Ungern-Sternberg, el barón loco, siempre buscando la gloria en sus locuras. Tras la destrucción del tren del general Tchang en febrero de 1920 Corto vuelve a su casa de Honk-Kong. Ésta aventura asiática termina dentro de la provincia china de Jiangxi, en abril de 1920.

Tras volver de Asia, Corto Maltés hace escala en Venecia entre el 19 y el 25 de Abril.  Para vivir una historia que parece sacada de una obra de teatro: Fábula en Venecia. En la siguiente aventura aparece en Rodas en busca de un nuevo tesoro. Corto llega a la isla del mar Egeo en Otoño. Aquí comienza un nuevo periplo a través de Asia  que le conducirá desde las costas turcas a las montañas afganas. Durante cerca de un año Corto parte a la búsqueda del tesoro de Alejandro el Grande. Desembarca en Adana, atraviesa Turquía hasta Van tras cruzar Azerbajian. Ahí es detenido por los soldados de la Armada Roja, se libra de ser fusilado por un comisario del pueblo un tanto expeditivo gracias a una llamada de teléfono a Stalin, a quien Corto había conocido años atrás. A continuación Corto atraviesa el mar Caspio desde Bakou a Krasnovodsk. Y además se reencuentra con Rasputín dentro del emirato de Boukhara. En Tadjikistan, los dos protagonistas serán testigos de la muerte de Enver Pacha, el 4 de Agosto 1922. Finalmente llegan a Afganistán donde se encuentra el tan buscado tesoro. La casa dorada de Samarkanda  llega a su fin cuando Corto y Rasputín atraviesan la frontera de Pakistán en compañía de una colonia de soldados británicos.

Junio de 1923, Corto Maltés está en Argentina. En Tango Corto investiga sobre la desaparición de Louise Brookzowyc, quien había aparecido en Fábula de Venecia. Él deberá tener cuidado con la organización “Warsavia” (o Varsovia), una red de prostitución para la que trabajaba la joven mujer. Corto se reencuentra con Butch Cassidy y Esmeralda, viejos conocidos y acabará con Estévez, el jefe de la policia responsable de la muerte de Louise. Deja Argentina la noche del 20 de Junio.

En 1924, Corto Maltés se pasea por los cantones suizos. Recogido en Las Helvéticas. Con el profesor Steiner va a Montagnola junto al escritor Herman Hesse. A pesar de su escepticismo, Corto se confronta con la imaginación suiza. Soñando él bebe el  filtro de Paracelso y se vuelve inmortal. Nos queda la duda… ¿Era en verdad un sueño?

En 1925 Corto Maltés, invitado por Leví Columbia, parte en busca de la Atlántida, el continente de Mú junto a Rasputín. En lo que sería la última aventura de Corto publicada.

En Diciembre de 1928 Corto se encuentra en Harar, Etiopía, acompañado del novelista Henry de Monfreid y del paleontólogo y teólogo Teilhard de Chardin. Una acuarela de Hugo Pratt aparecida en la Revista Corto lo atestigua. En 1936 se alista en las Brigadas internacionales y es partícipe por última vez de aventuras románticas en la guerra de España. En 1941, Cush dentro de la obra Los Escorpiones del desierto cuenta: “parece ser que desapareció durante la guerra de España”. Pero desaparecer no quiere decir morir.

Por otra parte Corto no muere durante la guerra de España. Así es la voluntad de Hugo Pratt. Una voluntad mantenida a lo largo de sus numerosas entrevistas. Y el lector no puede dudar debido al comienzo introductorio de La Balada del mar salado donde aparece una pequeña carta fechada en 1965 que hace referencia a otra carta previa, firmada por Pandora en la que se cuenta que Corto y Tarao viven en la costa, y que son como tios para los hijos de Pandora. También comenta que Corto se haya muy afectado por la muerte de Tarao “veo al tío Corto ir a sentarse sólo al jardín, frente al mar, con la mirada perdida…”

Información obtenida de la Web de Corto Maltés

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¡Felices Saturnalias!

Desear a amigos y lectores unas felices fiestas y un próspero año nuevo.

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Imperdonable ausencia de mención en este blog de la revista online española de juegos de mesa: Ludo. Me temo que asocié el nombre de un blog a la revista.

Hay mil y un enlaces interesantes en la red, sobre todo de autores habituales en la BSK. Un día prometo actualizar todo.

Podéis leer un artículo/reflexión en el Instituto de Estudios Solarísticos, y descargaros todos los números hasta la fecha en su web.

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Delante de mí hay una de esas fichitas cuadradas, de cartón o algún material similar, que representa una unidad, un grupo de soldados, un guerrero.

Su textura es lisa, y en su superficie aparece dibujada la figura de un hombre, su silueta, con colores tan vivos como su postura. Dispuesto a la lucha, a punto de salir corriendo a batirse el cobre con el enemigo. O en dirección contraria, no lo tengo claro.

Unos números transforman en pura matemática sus capacidades, su arrojo y pericia, su valor en la batalla.

Y pienso…

¿Sabía este hombre que años después se convertiría en la pieza de un juego?

¿Sobreviviría a la batalla o moriría en ella?

¿Por qué luchaba? ¿Por su país? ¿Por dinero? ¿Por un ideal? ¿Por la fuerza de los brazos que le empujaron a la trinchera?

¿Cuál era su historia? ¿Y su familia? ¿Y sus recuerdos?

Vuelvo a mirar la ficha que toqueteo nervioso. Diminuta. Preciosa. Limpia.

Representa a un hombre que vivió y murió luchando. Nada de sangre. Sólo cartón y tinta. Tan bonita. Tan perfecta.

Cientos de jugadores mandamos fichas similares al frente. Suponen el margen entre la victoria y la derrota; Entre que sonriamos satisfechos ese día, y que culpemos a los dados por nuestra mala suerte.

Son fieles y leales. Fichas que no cuestionarán nuestras órdenes. No tienen nada más que la batalla, y están ahí para luchar por nosotros.

Es hermosa. No transmite ni pena ni dolor. No hay muerte sobre el tablero con ella. No tiene una existencia más allá de la lucha.

Y pienso…

Ojalá todas las batallas se hubieran librado de esta manera.

Y pienso…

¿No será que muchos vieron las batallas como esto, como un juego aséptico?

El que lo ve en casa, sentado en su sillón, mandando las directrices por carta o fax, apretando un botón, no distingue la realidad de la ficción. Es un jugador más. Él juega a lo grande, por supuesto. Juega al mayor juego posible, al más perfecto, al más completo, al más decisivo de todos los que en salón alguno puedan jugarse.

Ganar o perder no es tan grave. No se juega directamente la vida. Ah, pero es importante ganar, muy importante. Siempre lo es. Y en este caso más.

Y pienso…

¿Hay un ser allá arriba que juega con nosotros? ¿Somos fichas no sólo para nuestros semejantes? ¿Quién juega con quién?

Y pienso…

La vida, el universo, es juego. Lo único que cambia es la cuantía de la apuesta. Nada, poco, mucho o todo.

Pequeña y hermosa ficha de cartón, dime quién eras, a qué aspirabas y qué sueños guardaba tu corazón.

Quiero conocerte, honrarte, para que yo mismo no caiga en semejante horror.

No quiero, no, no deseo ser la ficha de nadie. Atrapada en un mundo de cartón. Decenas, cientos de veces, una y otra vez, en la misma batalla que me mató y me dio vida eterna a la vez. Paradoja…

PD: La imagen corresponde a una ficha de Niko Eskubi, uno de los mejores ilustradores/diseñadores del ramo, y además español.

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